Ficción satírica
En el museo, la IA también explica la pared entre los cuadros
La audioguía encontró sentido en todo. El vigilante sigue buscando la salida.

En esta ficción el museo instaló una guía conversacional. Ante el primer cuadro habló de luz; ante el segundo, de memoria. La pared blanca inspiró una reflexión sobre la ausencia. El visitante solo preguntaba dónde dejar el abrigo.
Una silla vacía se convirtió en obra participativa sobre el cansancio de la mirada. El vigilante aclaró que era su silla. La cartela cambió: Cansancio de la mirada, colección privada, préstamo excepcional del personal.
Una cartela ausente en la sala siguiente entusiasmó a la guía: plena libertad de interpretación. Mantenimiento la repuso. La IA celebró una actuación en directo sobre la restauración del sentido.
A la salida, un niño señaló un cuadro que le gustaba sin saber por qué. La guía empezó a ofrecer siete razones. El vigilante le pidió esperar. Por una vez quedó espacio para una impresión sin comentario.


