Ficción satírica

El chatbot gana el premio a la disculpa sin solución

Comprende su frustración. Su paquete preferiría comprender su dirección.

La revista

El cliente preguntó dónde estaba su paquete. El asistente reconoció la preocupación, agradeció la paciencia y destacó la experiencia. En un almacén imaginario, el paquete deseaba que alguien destacara su número de seguimiento.

Cada intento sonaba más cálido. Comprendo perfectamente se convirtió en comprensión del peso de la espera. La caja pesaba dos kilos. Fue la primera medida concreta de la conversación.

Un jurado de máquinas premió la empatía verbal. El trofeo mostraba un apretón de manos sobre un botón inactivo. El botón agradeció a su equipo. Recoger el premio exigía abrir un caso con otro asistente.

Una empleada comprobó el seguimiento, corrigió un error y dio un siguiente paso verificable. Dos líneas. El chatbot ofreció alargarlas para sonar más humano. El cliente pidió dejarlas exactamente así.

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